ragusa ibla
Ragusa Ibla

«Uno tiene que ser inteligente para ir a Ibla, cierto tipo de calidad de alma, una pasión para las tobas silenciosas y ardientes, los callejones sin salida, las vueltas inútiles, las venecianas cerrada sobre una mirada oscura que espía. »

Estas fueron las pocas palabras utilizadas por Gesualdo Bufalino para describir la magia de la pequeña aldea siciliana. Sus habitantes la llaman Iuso es decir “que está abajo” porque, de hecho, es de la ciudad antigua que ha nacido Ragusa Superior. Se trata de la parte más nueva, que se construyo por deseo de la clase borguesa después del terrible terremoto de 1693 que destruyo toda la Val di Noto.

Después de la catástrofe no quedó casi nada de la vieja Ibla. El magnífico portal de la iglesia de San Giorgo de estilo gótico, acoge los visitadores para recordale del pasado.

Quando la reconstuyeron, quisieron utilizar la forma de aquel tiempo, el estilo tardío baroco, con línea s curvas y sinuosas, los mascarones oscuros que rigen balcones y galerías, las decoraciones alegóricas. La teatralidad y la magia son los elementos que encontramos en la arquitectura de la ciudad, en sus 50 iglesias, en los monumentos, en los palacios nobiliares tan maravillosos y imponentes. Podeis encontrar 14 de los 18 sitios Patrimonio de la Humanidad de UNESCO dando un paseo por los callejones de Ibla.

Aquí el tiempo parece haberse parado, existen todavía los círculos de abuelos dove los hombres juegan a las cartas y las mujeres hablan del tiempo y de bordar, hay el pequeño taller, el bar en la gran plaza alumbrada por el sol y dominada por la Catedrál de San Giorgio, un ejemplo eccelente de baroco siciliano. Un olor de agarrobo y azahar mientras va andando por los Jardines Ibleos, con un helado de ricota y canela o una granita de almendras en la mano.

La ciudad se conoce gracias a las serie de televisión “Comisario Montalbano”, fue también el set de muchas películas famosas como “Divorcio a la italiana” con Marcello Matroianni y Stefania Sandrelli, “Gente di rispetto” con Franco Nero y “Kaos” de los hermanos Taviani.

Un escenario único donde perderse y encontrarse una vez más. Un viaje inolvidable en la historia.